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Qué bonito sería que no hiciese falta prohibir, que la gente tuviese cabeza para saberse controlar y no joder al prójimo.
Pero no, somos humanos y básicamente estamos aquí para fastidiar a alguien, lo conozcamos o no.
No sabríamos hacer uso de la ausencia de prohibiciones, de la libertad absoluta.

2 comentarios:
Yo prohibiria que se prohibiese prohibir, pero solo para prohibir a los que prohiben... no hay mayor libertad que no necesitar saltarse una prohibicion, ni mayor prohibicion que no necesitar ninguna libertad. Vaya dilema... La cuestión es que cada vez más, uno anhela la libertad, hermana hermosa...
Uff!! creo que voy a tener que analizar esto que te ha quedado profundísimo.
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